La esencia de este proyecto nace de responder a las necesidades de una familia amante de la cocina. A partir de esta idea, la cocina se convierte en el corazón de la vivienda: un espacio pensado para la conexión y la convivencia.
La intervención parte del cambio de uso de un restaurante de 82 m² para transformarlo en una vivienda. La propuesta busca conservar la esencia de su uso original, otorgando protagonismo al área de cocina, comedor y salón como núcleo integrador tanto a nivel espacial como en la dinámica familiar que acoge.
Como parte de esta reinterpretación, se decidió mantener uno de los materiales originales del local, el ladrillo visto, adaptándolo al nuevo uso mediante acabados en tonos claros que favorecen la iluminación y amplían la percepción espacial, especialmente al tratarse de una planta baja. La madera en suelos y mobiliario aporta calidez, mientras que las fibras naturales en accesorios refuerzan el carácter acogedor del conjunto.
Uno de los principales retos del proyecto fue lograr una relación armónica entre arquitectura, mobiliario, iluminación, materiales y acabados. Para equilibrar las zonas comunes y privadas, los dormitorios se sitúan hacia el patio interior, aportando privacidad al resto de las áreas colectivas.
El resultado es una vivienda donde la arquitectura no solo organiza el espacio, sino que acompaña y potencia la manera en que sus habitantes se relacionan y comparten el día a día.
Cambio de uso de restaurante a vivienda, Madrid.